Ficha Debates

Ejercicio Físico Postprandial y control de la Glucosa en Diabetes Tipo 2

11 Marzo, 2018

Autor: Lucía Guerrero Romero

Para los individuos con diabetes tipo 2 (DT2), afección que ha alcanzado proporciones pandémicas, un enfoque principal del tratamiento es la reducción de la hiperglucemia. La prevención de la hiperglucemia es particularmente importante después de una comida, cuando las concentraciones de glucosa son más altas. Por ejemplo, la elevación de la glucosa en sangre 2 h después del almuerzo aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares en un 50% y el riesgo de mortalidad en un 89%. Una estrategia potencialmente prometedora y segura para reducir la hiperglucemia postprandial (es decir, después de una comida) es la contracción muscular a través del ejercicio físico.

Aunque las personas con DT2 tienen una sensibilidad a la insulina alterada, la captación de glucosa mediada por la contracción muscular proporciona un medio para que la glucosa salga del torrente sanguíneo y entre al tejido muscular independientemente de la insulina. El ejercicio puede inducir la captación de glucosa mediada por la contracción muscular después de una comida.

La medida más clínicamente significativa del control de la glucosa es la prevalencia de hiperglucemia a lo largo del día, ya que esto se relaciona directamente con una mayor progresión de la enfermedad, riesgo cardiovascular y mortalidad. Si bien no todos los estudios miden la prevalencia de hiperglucemia, la evidencia disponible indica que el compromiso en la realización de ejercicio físico (modalidad e intensidad no determinada) parece reducir la hiperglucemia postprandial. En promedio, el entrenamiento de resistencia de baja, moderada y alta intensidad, así como el entrenamiento de fuerza redujeron la prevalencia de hiperglucemia de 12 a 24 h en 30.8%, 33.5%, 41.8% y 35%, respectivamente.

El ejercicio físico postprandial parece ser una estrategia más efectiva que el ejercicio preprandial para controlar la hiperglucemia postprandial en individuos con DT2 por varias razones. En primer lugar, el ejercicio postprandial aumenta la captación de glucosa en el músculo cuando la glucosa en sangre alcanza su punto máximo, lo que resulta en un pico de glucosa y una reducción en la hiperglucemia. En segundo lugar, en el ejercicio postprandial, la captación de glucosa mediada por la contracción muscular puede complementarse con la secreción endógena de insulina estimulada por la comida.

Si bien el ejercicio físico postprandial es beneficioso para reducir la hiperglucemia, el momento óptimo para el inicio del ejercicio después de una comida no está claro. Estudios previos informaron un rebote rápido de la glucosa cuando el ejercicio de corta duración se realizó menos de 60 minutos después de una comida. Una posible razón para esto es la disminución de la secreción de insulina debido a la actividad simpática asociada con el efecto térmico agudo de los alimentos. Como la insulina y el ejercicio estimulan el sistema nervioso simpático, pueden confundir la respuesta simpática de los alimentos. A pesar de esto, los volúmenes e intensidades variaron enormemente en la revisión actual, lo que dificulta las recomendaciones en cuanto a estas variables de la dosis. En general, realizar ejercicio dentro de una ventana de 3 horas después de una comida parece tener un impacto positivo en el control de la glucosa. Se necesita más investigación que comparen los efectos positivos de los métodos continuos e interválicos, así también la modalidad de ejercicio (caminar, pedalear en bicileta, escalar…) y las poblaciones de estudio (individuos con baja capacidad cardiorrespiratoria, obesos, adultos mayores…), entre otros componentes.

El entrenamiento de fuerza puede ser factible de implementar ya que es bien tolerado en muchas poblaciones. También puede ser preferible al ejercicio cardiorrespiratorio después de una comida dado el grado relativamente mínimo de malestar gastrointestinal asociado. Van Dijk et al. comparó directamente el entrenamiento de resistencia con el entrenamiento de fuerza y encontró que ambos redujeron las concentraciones medias de glucosa en 24 h en * 10%. En el mismo estudio, la prevalencia de 24 horas de hiperglucemia también se redujo en 33 y 35%, respectivamente. La fuerza de esta evidencia nos lleva a recomendar 2-3 días por semana de entrenamiento de fuerza después de la comida más grande del día. Sin embargo, se justifican estudios futuros para comparar los efectos agudos y crónicos del entrenamiento de fuerza y resistencia midiendo y controlando las variables en la hiperglucemia postprandial.

Además, debe promoverse la priorización de los enfoques subyacentes más importantes de la regulación glucémica basada en el estilo de vida (cualquier tipo de actividad física todos los días en torno a comidas grandes). Así, los médicos y otros profesionales de la salud deben recomendar el aumento de la actividad física después de una comida junto con otras estrategias centradas en el individuo para superar las barreras existentes (ej: falta de tiempo).




Capacitación relacionada

Curso
Curso de Especialización en Ejercicio Físico en Patologías Endocrino-Metabólicas, Cardiovasculares y Pulmonares.
Edición número: 1
Curso de Especialización en  Ejercicio Físico en Patologías Endocrino-Metabólicas, Cardiovasculares y Pulmonares.

Fecha de inicio
31 Marzo, 2018

Fecha de finalización
29 Abril, 2018

Fecha fin de inscripción
24 Abril, 2018

Descripción del curso

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