Ficha Debates

Fracturas Vertebrales por Compresión

20 Marzo, 2018

Autor: Lucía Guerrero Romero

En los Estados Unidos, hay aproximadamente 1.5 millones de fracturas al año atribuidas a la osteoporosis. Entre ellos se encuentran 700,000 fracturas vertebrales. Las fracturas por compresión vertebral tienen una reducción de más del 15% en la altura del cuerpo vertebral y se observan con mayor frecuencia en la zona de transición toracolumbar. Los pacientes suelen presentar dolor de espalda y recibir un diagnóstico de fractura vertebral posterior a una imagen por rayos X. Actualmente, hay muchas opciones de tratamiento disponibles para el tratamiento de las fracturas por compresión vertebral osteoporóticas. Sin embargo, los algoritmos para determinar la mejor opción de tratamiento no se han desarrollado para ayudar a guiar a los médicos que tratan a nuevos pacientes. De hecho, la comunidad médica no está decidida sobre cuál es realmente el modo óptimo de tratamiento. El American College of Radiology ha publicado algunos criterios de idoneidad para las diferentes opciones de tratamiento, pero aún existe una falta de consenso a la hora de desarrollar un estándar de actuación. Las únicas guías de práctica clínica publicadas han sido desarrolladas por la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos (AAOS), y de las 11 recomendaciones, solo 1 tiene pruebas sólidas, 1 evidencia moderada las respalda, mientras que 9 recomendaciones son débiles o no concluyentes. La solidez de las pautas AAOS depende de la cantidad y calidad de los datos actualmente presentes: las recomendaciones fuertes y moderadas generalmente deben ser seguidas por los médicos, mientras que las recomendaciones limitadas y no concluyentes tienen resultan de poca ayuda para los profesionales de la salud, confiando en el juicio personal.

En la práctica clínica, una vez que se confirma el diagnóstico, la primera línea de tratamiento suele ser el manejo conservador del dolor. Una razón importante para la actual falta de evidencia que el AAOS encontró al desarrollar las directrices actuales, es la ausencia de un biomarcador que pueda predecir el desarrollo de futuras fracturas por compresión. Este problema influye en la capacidad de los investigadores para llegar a conclusiones fiables al evaluar las opciones de tratamiento actualmente disponibles.

En esta revisión, hubo 14 ensayos clínicos aleatorizados, donde se confirma que los medicamentos más comúnmente usados para el control del dolor son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los analgésicos opioides, mientras que otros fármacos, como los bisfosfonatos, la calcitonina y los antidepresivos, también se pueden utilizar. La fractura por compresión es secundaria a la osteoporosis, por tanto los pacientes también recibieron medicación para aumentar su densidad mineral ósea y para tratar de prevenir la aparición de futuras fracturas.

Una desventaja común asociada con el tratamiento conservador de estos pacientes es que la altura vertebral no se restablece, por lo que no hay un efecto significativo sobre la deformidad residual. De este modo, puede empeorar la deformidad cifótica y otras complicaciones como el estrés sobre las estructuras osteoligamentosas, lo que podría conducir a el desarrollo de dolor de espalda crónico. Además, la mayoría de los pacientes con estas fracturas tendrán una resolución espontánea de su dolor de espalda crónico dentro de las 8 a 12 semanas. En consecuencia, el tratamiento conservador ha seguido siendo una estrategia de tratamiento inicial efectiva.

Entre los diferentes tratamientos utilizados, la terapia física sigue siendo un pilar en la intervención, cuyo objetivo es desarrollar programas que actúen sobre los grupos musculares funcionales del tronco que repercutan en la mejora de la postura y la marcha en general, factores importantes para la calidad de vida, lo que ayudaría a prevenir caídas y lesiones posteriores. Algunos estudios sugirieron que el entrenamiento de fuerza también puede ayudar a disminuir el edema después de una fractura vertebral y aumentar la densidad mineral ósea en mujeres osteoporóticas. La densidad mineral ósea sola, sin embargo, no es un buen biomarcador para la predicción de nuevas fracturas vertebrales, y de hecho una revisión sobre la efectividad del ejercicio para mejorar los resultados después de fracturas por compresión osteoporótica concluyó que no hay pruebas definitivas de que los pacientes que realizaron ejercicio físico obtuvieron mejores resultados. Sin embargo, muchos pacientes que sí se sometieron a terapia física informaron algún alivio del dolor y mejoraron la funcionalidad diaria. Lamentablemente, es extremadamente difícil comparar los estudios que examinan la terapia física como una opción de tratamiento debido a la inmensa diferencia en los ejercicios que se utilizan, el orden y su duración, así también el tiempo de cada programa.

Con base en la literatura actual, es evidente que todavía hay una falta de atención estándar para los pacientes con fracturas osteoporóticas de compresión vertebral. Los resultados indican que para los pacientes con fracturas recientes, el uso de calcitonina es aconsejable, junto con los bifosfonatos para la prevención de nuevas fracturas. Los AINE y los opioides son efectivos para reducir el dolor agudo, pero deben utilizarse con precaución debido a todos los posibles efectos adversos. Aunque se ha demostrado que los antidepresivos disminuyen el dolor de espalda en los ancianos, se necesita más investigación en pacientes con fracturas por compresión para determinar su idoneidad.






Capacitación relacionada

Posgrado
Experto Universitario en Prescripción de Ejercicio Físico en Patologías
Edición número: 2
Experto Universitario en Prescripción de Ejercicio Físico en Patologías

Fecha de inicio
14 Octubre, 2018

Fecha de finalización
29 Abril, 2019

Fecha fin de inscripción
24 Noviembre, 2018

Descripción del curso

Experto Universitario en Prescripción de Ejercicio Físico en Patologías (4 Edición)

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En este Experto Universitario (4 Edición), certificado por la universidad Isabel I de Burgos (España), se abordarán cada una de las variables y decisiones a tomar encaminadas a diseñar programas de ejercicio para cada una de las patologías tratadas en este curso (endocrino-metabólicas, cardiovasculares, osteo-articulares, cáncer, y fibromialgia).



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