Ficha Debates

Mecanismos compartidos Osteoartritis y Enfermedad Cardiovascular

3 Marzo, 2018

Autor: Lucía Guerrero Romero

Las enfermedades musculoesqueléticas y cardiovasculares (ECV) juntas contribuyen sustancialmente a la carga económica mundial de la enfermedad, y pueden tener mecanismos superpuestos en la progresión de la enfermedad. Las personas con osteoartritis (OA), el trastorno relacionado con las articulaciones más frecuente, son propensas a desarrollar hipertensión, un factor de riesgo para el inicio de la enfermedad cardiovascular y cerebrovascular (CeVD). Si bien la ECV es la principal causa de muerte para la mayoría de las personas que viven con OA, impulsada principalmente por la disminución de la movilidad, las personas con OA también tienen más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Con un aumento en el envejecimiento, la obesidad y la población menos activa, es probable que aumente la incidencia y prevalencia de OA y comorbilidades vasculares. Surge, por tanto, la necesidad de comprender la progresión de estos trastornos para informar estrategias preventivas y terapéuticas. La superposición en la prevalencia de OA con enfermedades vasculares también plantea la posibilidad de mecanismos de enfermedad compartidos.

Los mecanismos fisiopatológicos de la OA y las enfermedades vasculares son complejos, lo que sugiere que cualquier interacción potencial entre la OA y la patología cardiovascular es probablemente multifactorial. Por ejemplo, la inactividad física debido al dolor y la incomodidad atribuibles a OA puede, al menos en parte, explicar la mayor prevalencia de ECV en OA de cadera y rodilla. .

Los niveles de inflamación sistémica crónicos o intermitentes elevados pueden ser un vínculo adicional entre OA y enfermedad vascular. La consideración tradicional de que OA representa una afección no inflamatoria se reconsidera ahora con la idea de que la inflamación crónica, de bajo grado local subyace al proceso de OA, impulsada por varios mecanismos inflamatorios. Existe inflamación local en la articulación (por ejemplo, sinovitis y mediadores inflamatorios en el líquido sinovial); sin embargo, si los mecanismos inflamatorios sistémicos también existen sigue siendo controvertido, pero existe alguna evidencia. Por ejemplo, la inflamación crónica y de grado bajo ocurre con el envejecimiento (es decir, "inflamación"), y OA se considera más frecuente con la edad. Independientemente del envejecimiento, los cambios en la composición inmune de la sangre (subfenotipos afectados de las células T y B) ocurren en aquellos con OA lo que sugiere un cambio sistémico en los procesos inflamatorios que acompañan a la OA. La importancia clínica de tales cambios inmunológicos, sin embargo, es incierta. De forma similar, los niveles plasmáticos de prostaglandina E2 y ácido 15-hidroxieicosatetraenoico, derivados de la cascada de ácido araquidónico, se elevaron en pacientes con OA de rodilla sintomática y se corresponden con la progresión de OA (es decir, estrechamiento del espacio articular). Estos estudios sugieren que varios procesos inflamatorios crónicos de bajo grado que ocurren localmente en las articulaciones afectadas por OA también se reflejan sistémicamente.

Varios mediadores inflamatorios compartidos entre OA y ECV incluyen citoquinas inflamatorias (por ejemplo, interleucina-6), vías oxidativas y proteína C-reactiva (CRP). La inflamación conduce a la disfunción del endotelio vascular, donde la disfunción endotelial predice la incidencia de eventos cardiovasculares. Las respuestas alteradas observadas en aquellos individuos con OA indican una función endotelial vascular deficiente, que puede servir como un signo temprano de disfunción vascular periférica. Por lo tanto, dado que la disfunción endotelial y la incidencia de ECV y accidente cerebrovascular son más altas en aquellos individuos con OA, la disfunción cerebrovascular (es decir, cuando se comprometen los mecanismos para regular el flujo sanguíneo cerebral) también puede ser una forma poco reconocida de disfunción vascular en la OA.









Capacitación relacionada

Posgrado
Experto Universitario en Prescripción del Ejercicio Físico en Patologías
Edición número: 2
Experto Universitario en Prescripción del Ejercicio Físico en Patologías

Fecha de inicio
4 Noviembre, 2018

Fecha de finalización
29 Abril, 2019

Fecha fin de inscripción
24 Noviembre, 2018

Descripción del curso

Experto Universitario en Prescripción de Ejercicio Físico en Patologías (4 Edición)

El ejercicio físico, junto a la alimentación, puede considerarse la piedra angular para la prevención de muchas de las enfermedades no-transmisibles e hipocinéticas que acosan una sociedad cada vez más sedentaria (obesidad, diabetes, hipertensión, etc.). Además, una vez instaurada la enfermedad, la correcta prescripción de ejercicio constituirá una parte fundamental del propio tratamiento en el continuo de la enfermedad para paliar sus síntomas, frenar su desarrollo y devolver la calidad de vida al paciente. Ningún medicamento ni tratamiento farmacológico posee el efecto multisistémico del ejercicio, y como tal debe ser prescrito por profesionales de la salud desde la base del conocimiento científico.

En este Experto Universitario (4 Edición), certificado por la universidad Isabel I de Burgos (España), se abordarán cada una de las variables y decisiones a tomar encaminadas a diseñar programas de ejercicio para cada una de las patologías tratadas en este curso (endocrino-metabólicas, cardiovasculares, osteo-articulares, cáncer, y fibromialgia).

Más información: info@iicefs.org


Con la colaboración de:



Suscríbete a nuestras newsletters
Novedades, artículos científicos y formaciones para el profesional de las Ciencias del Ejercicio Físico y la Salud
Gracias por seguirnos. Debes revisar tu correo electrónico para confirmar la suscripción.
Respetamos tu privacidad. Tu información personal está a salvo y nunca la compartimos con terceros.
No te pierdas nada. ¡Suscríbete ahora!
×
×
WordPress Popup Plugin