Ficha Debates

Síndrome Metabólico, tejido adiposo disfuncional, e inflamación de bajo grado

23 Julio, 2018

Autor: Lucía Guerrero Romero

En 1988, Reaven describió una constelación de variables relacionadas que tienden a ocurrir concurrentemente en un individuo. Se anticipó que era relevante para el desarrollo de la enfermedad arterial coronaria. Se refirió a esta constelación como "Síndrome X". Los componentes clave del Síndrome X se identificaron como: resistencia a la absorción de glucosa estimulada por la insulina, que se refleja por ejemplo, en la intolerancia a la glucosa y la hiperinsulinemia; dislipidemia que se caracteriza por aumentos de triglicéridos lipoproteicos de muy baja densidad y disminuciones del colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL); hipertensión. Reaven postuló que la resistencia a la insulina era la característica común clave del Síndrome X, con otras anomalías metabólicas observadas derivadas de esta causa subyacente general.

La relevancia del Síndrome X para comprender la salud cardiometabólica se ha mantenido desde su primera descripción, aunque hoy en día el “síndrome X” se conoce principalmente como "síndrome metabólico". El concepto y la definición del síndrome metabólico han evolucionado con el tiempo, y la definición actual más ampliamente aceptada del síndrome metabólico es tres hallazgos anormales de los siguientes componentes: presión arterial elevada, dislipidemia (triglicéridos elevados y/o colesterol HDL reducido), aumento de glucosa en ayunas y obesidad central. Por tanto, en contraste con la descripción original del Síndrome X, el objetivo del síndrome metabólico es aplicar un conjunto de medidas fáciles de obtener para identificar a las personas que tienen un riesgo relativamente alto de desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV) y diabetes mellitus tipo 2 (DM2T ) En particular, las personas que tienen síndrome metabólico serán más resistentes a la insulina, lo cual está en línea con el concepto original propuesto por Reaven.

Las personas que tienen el síndrome metabólico también tienen más probabilidades de estar en un estado de inflamación generalizada de bajo grado en curso. Una visión emergente de los trastornos metabólicos que subyacen al síndrome metabólico es que el tejido adiposo disfuncional conduce al desarrollo de inflamación de bajo grado y resistencia a la insulina. Un posible concepto alternativo es que el tejido adiposo disfuncional puede inducir los trastornos metabólicos asociados con el síndrome metabólico a través de otras vías. Por ejemplo, una mayor liberación de ácidos grasos puede inducir resistencia a la insulina y niveles elevados de triglicéridos / HDL bajo, así como una respuesta inflamatoria. Una de las alteraciones más tempranas que se puede observar en el síndrome metabólico es la disfunción microvascular, inducida por la obesidad (funcional, por ejemplo, alteración de la función endotelial de diferentes lechos microvasculares y/o disminución del reclutamiento capilar; así como la estructural, por ejemplo, disminución de la densidad capilar y/o remodelación estructural) también puede ser una causa relevante de resistencia a la insulina y diabetes en individuos con síndrome metabólico.

En ese sentido, el síndrome metabólico es un concepto muy útil tanto para los profesionales de la salud, y aunque su aplicabilidad como herramienta para la predicción del riesgo puede ser limitada, puede usarse como una herramienta adicional para guiar el tratamiento. Una ventaja importante del síndrome metabólico es que comprende un concepto muy útil para evaluar y comprender la biología que subyace a las enfermedades cardiometabólicas y, como tal, para identificar nuevas dianas terapeúticas, sin embargo, no deja de ser una herramienta bastante tosca exigiendo una mayor estudio y profundización del mismo.

El síndrome metabólico se puede manejar a través de varias estrategias, destacando la importancia de adoptar un estilo de vida saludable. Inicialmente, tales intervenciones de estilo de vida estaban dirigidas principalmente a la mejora de la composición corporal. Prácticamente todas las intervenciones de estilo de vida que abordan con éxito la obesidad en una población con síndrome metabólico mejorarán simultáneamente las características metabólicas. Sin embargo, una y otra vez se ha demostrado que tales cambios importantes en el estilo de vida son difíciles de mantener en el tiempo. Además, independientemente de las opciones emergentes de tratamiento farmacológico, las intervenciones en el estilo de vida deberían seguir siendo la intervención primaria para las personas con síndrome metabólico.



Capacitación relacionada

Curso
Abordaje Integral del Paciente con Diabesidad y/o Síndrome Metabólico
Edición número: 1
Abordaje Integral del Paciente con Diabesidad y/o Síndrome Metabólico

Fecha de inicio
27 Enero, 2019

Fecha de finalización
27 Febrero, 2019

Fecha fin de inscripción
27 Febrero, 2019

Descripción del curso

Los profesionales del ámbito de la salud y del ejercicio físico se encuentran con una problemática ineludible. La prevalencia de diabetes Mellitus tipo 2 (DT2) está evolucionando a nivel mundial a un ritmo alarmante, estimándose que ara el año 2030 aproximadamente 366 millones de personas tendrán diabetes y más del 90% de ellas serán DT2. Al mismo tiempo, cada año mueren, como mínimo, 2,6 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso. En 1998, la Asociación Americana del Corazón, estableció la obesidad como factor de riesgo mayor para hipertensión, enfermedad cardiovascular, DT2 y algunos tipos de cáncer tanto en hombres como en mujeres. En ese sentido, la mayor prevalencia de DT2 está fuertemente relacionada con la "modernización" del estilo de vida global contemporáneo (sobrenutrición, cambios en el entorno alimentario y un estilo de vida sedentario) que ha dado lugar a mayores tasas de individuos con sobrepeso y obesidad.

En este curso profundizaremos en la etiopatogenia de las enfermedades metabólicas que despiertan más interés para los profesionales de la salud, acercándonos a la consulta médica que favorezca una mejor comprensión para el posterior tratamiento mediante la intervención de un equipo multidisciplinar que será clave en el proceso dirigido hacia la mejora del paciente. Para el diseño de programas de entrenamiento, cobrará especial atención el conocimiento de las conductas sedentarias, la nutrición inadecuada adquirida y el comportamiento del paciente en el contexto social y familiar.

Será nuestro objetivo dotar de las competencias necesarias para diseñar programas de ejercicio físico en patologías como la diabetes, la obesidad y el síndrome metabólico; cnocer los procesos operativos que guían el diseño de programas de entrenamiento multicomponente para la mejora de la salud y bienestar en sujetos con patologías. Asimismo también buscaremos conocer la dosis de ejercicio más segura y eficaz para prevenir, conservar la salud y apoyar el tratamiento de sujetos enfermos adecuada a las características, necesidades y objetivos de los mismos; y fomentar una actitud crítica y reflexiva sobre el análisis de información que permita una toma de decisiones basada en la evidencias científica.

Más información: PATOLOGIAS@IICEFS.ORG



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