Ficha Debates

Sobrevivientes de Accidente Cerebrovascular y Ejercicio Físico

15 Mayo, 2018

Autor: Lucía Guerrero Romero

Una proyección reciente de la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association, AHA) indicó que, para 2030, 3,4 millones de personas de edades ≥18 años habrán tenido un diagnóstico clínico de accidente cerebrovascular. Estos datos merecen preocupación, una vez que esta enfermedad se caracteriza por un mal pronóstico, desde, al menos, un marcado deterioro de la capacidad funcional y la capacidad cardiorrespiratoria debido a mecanismos centrales y periféricos hasta la muerte temprana. De hecho, en 2013, el accidente cerebrovascular fue la causa de 1 de cada 20 muertes en los EE. UU., y cada 40 segundos una persona se ve afectada por esta enfermedad.

Se han sugerido varios factores de riesgo asociados con la fisiopatología del accidente cerebrovascular, como hipertensión, diabetes mellitus, fibrilación auricular, triglicéridos elevados, consumo de tabaco, dieta inadecuada, historia familiar y genética, género, aterosclerosis, enfermedad renal crónica, apnea del sueño e inactividad física. Respecto al último, de hecho, no solo se sabe que la inactividad física está asociada con el desarrollo de algunos, si no todos, los factores de riesgo de accidente cerebrovascular antes mencionados, sino que también los datos demuestran que los individuos moderadamente activos y los individuos altamente activos tienen un 20% y 27%, respectivamente, menor riesgo de incidencia de accidente cerebrovascular que los individuos poco activos.

Por otro lado, las evidencias han demostrado que el ejercicio físico tiene una gran capacidad para colaborar con los cambios en la capacidad cardiorrespiratoria, la movilidad, la cognición, la aptitud neuromuscular de los miembros superiores e inferiores y el equilibrio de los supervivientes. Algunos investigadores han propuesto que el entrenamiento de fuerza puede tener un papel clave en el proceso de rehabilitación después del accidente cerebrovascular como un efecto estrategia en el tratamiento de estos individuos.

Gran parte de la expectativa en torno al entrenamiento de fuerza se debe a su capacidad de generar adaptaciones neuromusculares en muestras compuestas por individuos que presentan un fenotipo similar al del paciente con un accidente cerebrovascular, como los adultos mayores que comúnmente muestran un entorno fisiológico no conductivo debido a denervación neuromuscular, inflamación de bajo grado e incapacidad funcional. En este sentido, se ha publicado un número creciente de pruebas en los últimos años que demuestran los beneficios del entrenamiento de fuerza en pacientes con accidente cerebrovascular.

En cuanto a los elementos de la dosis del entrenamiento de fuerza, encontramos las siguientes características: número de ejercicios, 1 a 7; número de series 2 a 4; número de repeticiones, 6, 8, 10, 15 y 20; intensidad, baja, moderada y alta; frecuencia semanal, de 2 a 4 días; duración del programa, de 5 a 12 semanas; intervalo de descanso entre series y ejercicios cuando se muestra, 2 y 3 minutos. Por tanto destacamos, la necesidad de definir, controlar y valorar los componentes que integran el estímulo de entrenamiento para lograr los efectos deseados.

Con respecto a la cognición, los datos han demostrado que los pacientes con accidente cerebrovascular muestran tasas de deterioro cognitivo que van del 20% al 70%, según el tipo de diagnóstico. Estos datos merecen preocupación porque este fenómeno indica que los sobrevivientes de accidente cerebrovascular presentan un alto riesgo de desarrollar demencia. Entre los varios dominios que componen la cognición, la función ejecutiva, que es una propiedad cognitiva esencial para el mantenimiento de la autonomía e independencia durante el envejecimiento, y parece ser uno de los dominios más afectados después del evento cerebrovascular, ya que la evidencia sugiere que los sobrevivientes de accidente cerebrovascular demuestran un declive más rápido en esta propiedad cognitiva. Curiosamente, incluso frente a tales datos, una revisión reciente indicó que los estudios no están investigando el impacto de los programas de entrenamiento de fuerza en los parámetros cognitivos de los supervivientes después del accidente cerebrovascular. De hecho, hasta donde tenemos conocimiento, solo un estudio tuvo como objetivo investigar este fenómeno, observándose una función ejecutiva mejorada (memoria de trabajo, tareas de fluidez verbal, atención y velocidad de procesamiento de la información) después del programa de entrenamiento de fuerza.

Independientemente de sus efectos beneficiosos, durante mucho tiempo, el entrenamiento de fuerza no se recomendó para los pacientes clínicamente diagnosticados con enfermedades cardiovasculares. Se asumió esta conducta porque algunos experimentos demostraron un aumento importante en los valores de la presión arterial durante la realización de programas de fuerza. Sin embargo, recientemente, numerosas evidencias deben indicar que el entrenamiento de fuerza puede llevarse a cabo de manera segura si las variables son controladas.

Esta breve explicación demuestra la importancia de organizar las variables del entrenamiento de fuerza para desarrollar programas seguros y eficaces. Los sobrevivientes de accidente cerebrovascular son, sin dudas, pacientes que merecen atención especial durante el entrenamiento, una vez que presentan mayor riesgo de caídas, debilidad muscular, fatiga exacerbada, disfunción autonómica e inestabilidad hemodinámica, por citar algunos síntomas clínicos. Por lo tanto, los investigadores deben realizar una explicación detallada sobre los elementos que conforman los programas de entrenamiento de fuerza en un intento de proporcionar la información necesaria para una mejor intervención de los profesionales del ejercicio físico y salud. Desafortunadamente, a pesar de los efectos beneficiosos antes mencionados, la mayoría de los estudios no han descrito detalladamente las variables de la dosis en los programas de fuerza.




Capacitación relacionada

Curso
Curso de Especialización en Ejercicio Físico en Enfermedades Renales, Lesiones Medulares, Cáncer y Procesos Neurodegenerativos
Edición número: 2
Curso de Especialización en Ejercicio Físico en Enfermedades Renales, Lesiones Medulares, Cáncer y Procesos Neurodegenerativos

Fecha de inicio
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Fecha de finalización
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