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HIIT Y PÉRDIDA DE PESO GRASO


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Libro IICEFS

Una de las virtudes a menudo comentadas sobre el HIIT es su potencial para facilitar pérdidas de grasa corporal. Por lo general, si bien es cierto que el ejercicio cardiorrespiratorio es una parte esencial de los programas de ejercicio físico en población con patologías, la mayoría de estudios apuntan reducciones significativas pero modestas de grasa corporal (0,5-4 kg.) en sujetos con enfermedades metabólicas y con sobrepeso. El conjunto de revisiones sistemáticas y metaanálisis coinciden en afirmar que el HIIT (80-90% VO2max) en comparación con el ejercicio continuo de intensidad moderada (40-65% VO2max) parece propiciar resultados similares sobre la pérdida de peso graso en sujetos sanos y con enfermedades metabólicas.

De hecho, existen resultados contradictorios y faltan evidencias derivadas de ensayos controlados aleatorizados en sujetos con sobrepeso/obesidad para poder afirmar de forma categórica que el HIIT sea en su conjunto más efectivo que el ejercicio aeróbico continuo de intensidad moderada para la pérdida de peso graso y mejora de la composición corporal, si bien esto no debería restar interés por su utilización cuando el objetivo sea mejorar la salud cardio-metabólica y composición corporal.

Los mecanismos fisiológicos sobre los que se ha especulado para explicar el efecto del HIIT sobre la pérdida de grasa corporal son: 1) Alto gasto calórico durante el esfuerzo y activación post-ejercicio del metabolismo basal (Exceso de Consumo de Oxígeno Post-ejercicio); 2) cambios en la capacidad y potencial oxidativo del músculo a nivel mitocondrial para la utilización de las grasas durante el ejercicio, lo que podría conjeturar efectos promisorios sobre la mejora de la composición corporal como señalan algunos estudios y revisiones (reducciones de la circunferencia de la cintura, del tejido graso subcutáneo, abdominal y/o mejora del tejido libre de grasa) en sujetos sanos desentrenados, diabéticos, con enfermedades metabólicas y con sobrepeso; 3) incremento elevado de catecolaminas y hormona del crecimiento, aumentando así la lipólisis (disponibilidad de ácidos grasos), y 4) supresión temporal del apetito por estímulo simpático-adrenal, disminuyendo de este modo la ingesta calórica postejercicio.

 

En definitiva, y ante las evidencias publicadas, se podría deducir que el HIIT no parece proporcionar beneficios adicionales sobre la pérdida de peso graso, especialmente en sujetos con enfermedades metabólicas, obesos o con sobrepeso, en comparación con el ejercicio continuo de intensidad moderada. No obstante, puede proporcionar algunas ventajas que justifiquen su incorporación en los programas de ejercicio físico y salud, como por ejemplo el menor volumen/tiempo de entrenamiento requerido, los incrementos significativos de masa muscular en aquellos grupos musculares mayormente implicados durante el esfuerzo (generalmente los miembros inferiores), y un posible mayor disfrute y adherencia al programa de ejercicio.

Referencias.

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