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SÍNDROME METABÓLICO E INTERVENCIONES EN EL ESTILO DE VIDA


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Libro IICEFS

Aproximadamente el 25% de los adultos en todo el mundo tienen síndrome metabólico (SM). Es una condición cada vez más prevalente caracterizada por una agrupación de factores de riesgo metabólico que incluyen obesidad abdominal, triglicéridos elevados, colesterol HDL reducido, hipertensión y alteración en la tolerancia a la glucosa. Existen varias definiciones de SM, pero generalmente se diagnostica cuando hay presentes tres o más de estos factores de riesgo. El SM duplica el riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica y aumenta cinco veces el riesgo de diabetes tipo 2. 

Se considera que una posible estrategia de tratamiento eficaz para el SM es la restricción calórica y el ejercicio con pautas que abogan por cambios en el estilo de vida multifactoriales como tratamiento primario. Las pautas actuales se basan en la evidencia disponible para los factores de riesgo individuales que contribuyen al SM. Por ejemplo, la mejora de la composición corporal tiene un impacto positivo en todos los factores de riesgo para el SM y el ejercicio físico reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular. Para los fines de esta revisión, la intervención en el estilo de vida se define como programas de modificación de estilo de vida multifacéticos que incluyen una mínima dieta y una intervención de ejercicio, así también pueden incluir otros componentes como asesoramiento o técnicas de cambio de comportamiento. La eficacia de los programas multidisciplinares de modificación en el estilo de vida para la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus tipo 2 han sido bien establecidos. Dado que los mismos factores de riesgo están implicados en el SM, sería razonable suponer que un programa de modificación en el estilo de vida tendría resultados positivos.

Según los criterios de inclusión mencionados en esta revisión, todos los ensayos incluyeron tanto la intervención dietética como una intervención de ejercicio supervisada. Las intervenciones dietéticas incluyeron educación o asesoramiento conductual sobre alimentación saludable, curso intensivo de educación nutricional, reducción de calorías, reducción de carbohidratos y grasas, diario de comidas, recetas, visita al supermercado y sesiones de cocina. En general, las intervenciones dietéticas se centraron en la restricción calórica o en una alimentación saludable.

Todas las sesiones de ejercicio supervisadas se basaron en grupos, pero el tamaño del grupo no se informó en ningún estudio. Hubo una amplia variedad de intervenciones de ejercicio utilizadas, incluyendo: sesiones en “circuito”, Tai Chi, “aeróbicos en el medio acuático”, entrenamiento de fuerza, danza rítmica o aeróbicos, yoga, Tai Bo, caminar, trotar/correr, ciclismo y cicloergometría. La duración total de las intervenciones de ejercicio varió de 4 semanas a 1 año. Las sesiones de ejercicio tuvieron una duración de 60 a 120 minutos. La frecuencia de las sesiones varió desde 1 sesión/semana a caminar diariamente, y 6 estudios tuvieron al menos 3 sesiones supervisadas por semana. Otras intervenciones incluyeron educación para la salud, valoraciones de salud (actividad física y control de peso corporal), asesoramiento en salud e intervenciones conductuales.

Esta revisión sistemática de 15 artículos que informaron datos sobre 1160 participantes de 10 ensayos controlados aleatorios encontró que, en comparación con la atención habitual, las intervenciones supervisadas en el estilo de vida redujeron significativamente los factores de riesgo metabólico, aumentaron la aptitud física y disminuyeron la prevalencia del SM. No hubo cambios significativos para el colesterol HDL y una mejora no significativa en la calidad de vida. Los resultados de esta revisión sistemática fueron similares a los reportados en revisiones sistemáticas previas en grupos de personas con y sin SM. 

Una limitación de esta revisión es que la mayoría de los estudios incluidos fueron de calidad metodológica de baja a moderada. Esto podría haber aumentado el riesgo de sesgo en los análisis y, por lo tanto, solo se puede establecer evidencia de nivel bajo a medio. También debe tenerse en cuenta que, aunque todas las intervenciones incluyeron ejercicio supervisado, la intensidad y el contenido de las intervenciones dietéticas variaron ampliamente.

Se concluye que las intervenciones multifacéticas en el estilo de vida reducen la prevalencia del SM y mejoran la mayoría de los factores de riesgo metabólicos. Dada la alta prevalencia de la enfermedad en todo el mundo y el aumento de los riesgos cardiovasculares asociados con la enfermedad, la implementación de una intervención multifacética en el estilo de vida para las personas con SM probablemente mejorará los resultados de salud del paciente y podrá reducir los costos de atención médica asociados con la hospitalización para trastornos cardiovasculares y metabólicos. Por lo tanto, tales intervenciones pueden ser rentables para que los servicios de salud las implementen. Se necesita más investigación con un seguimiento a más largo plazo para determinar si estos cambios se mantienen y el impacto sobre la morbilidad y la mortalidad. También puede ser útil establecer si, los programas multifacéticos sin supervisión también podrían llegar a ser eficaces para reducir la prevalencia y los factores de riesgo del SM, ya que estas intervenciones pueden ser menos costosas y más accesibles.